Noche de los Lápices

los lapices siguen escribiendo.
A 44 años de los fatídicos actos de represión cometidos por la última dictadura cívico-militar argentina.

Entre el 9 y el 21 de septiembre de 1976, un grupo de jóvenes militantes de la Unión de Estudiantes (UES) y de la Juventud Guevarista fueron secuestrados en la ciudad de La Plata por miembros de la Policía de la Provincia de Buenos Aires. Eran los primeros meses de la dictadura cívico-militar que acabaría en diciembre de 1983. La fecha quedó grabada en la memoria como “La noche de los lápices”.

La represión ilegal, comandada por el jefe de la Policía Bonaerense, coronel Ramón Camps y secundado por el comisario Miguel Etchecolatz, estaba haciendo estragos en la ciudad y uno de sus focos eran los estudiantes universitarios y secundarios de la ciudad.

Desde finales de la década de los '60, la Universidad Nacional de La Plata y sus colegios secundarios habían sido centros de intensa actividad política, con una gran participación de docentes y estudiantes en las agrupaciones de izquierda y de la tendencia revolucionaria del peronismo.

El relato posterior a estos hechos sostiene que fueron secuestrados porque participaban de la lucha por la creación de un boleto estudiantil en la ciudad, esas movilizaciones se habían realizado un año antes, en 1975, durante el gobierno de Isabel Perón, pero en realidad estaban "marcados" por la dictadura como "delincuentes subversivos" por sus militancias políticas. Tenían entre 16 y 18 años.

El secuestro, tortura y asesinato de estudiantes en La Plata marcó un antes y un después en la sociedad argentina. Luego de estos fatídicos hechos, la sociedad hizo justicia de distintas maneras. Una, la más importante, es el proyecto para establecer por ley el 16 de septiembre como "Día del estudiante secundario". El nombre de los chicos que se vieron afectados por los sucesos identifica escuelas y aulas y son recordados como luchadores que sentó precedentes para todos los estudiantes: las batallas por el boleto estudiantil gratuito.