Ataques de pánico

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Qué son, cómo podés identificarlos y cómo podés ayudar a alguien que lo atraviesa.

Los ataques de pánico son episodios repentinos de miedo o malestar intenso que generan una fuerte activación física y emocional. Durante un ataque, la persona puede experimentar sensaciones muy intensas que le hacen sentir que está en peligro, aunque no exista una amenaza inmediata en ese momento.

Suelen resultar muy angustiantes y pueden aparecer de forma inesperada. En algunas personas se relacionan con situaciones de estrés, períodos de alta exigencia o experiencias difíciles, aunque también pueden ocurrir sin un desencadenante evidente.

¿Cuáles son las señales y los síntomas de un ataque de pánico?

  • Ansiedad o miedo intenso.
  • Sensación de pérdida de control.
  • Miedo a que ocurra algo grave o a que algo malo vaya a pasar.
  • Palpitaciones o aceleración de los latidos del corazón.
  • Sudoración.
  • Escalofríos o sensación de calor.
  • Temblores.
  • Sensación de falta de aire o dificultad para respirar.
  • Mareos o sensación de inestabilidad.
  • Hormigueo o adormecimiento en manos u otras partes del cuerpo.
  • Opresión o dolor en el pecho.
  • Náuseas o malestar estomacal.

¿Qué hacer si estoy teniendo un ataque de pánico?

  • Reconocé que estás atravesando un ataque de pánico.
  • Intentá respirar de manera lenta y pausada.
  • Dirigí tu atención a algún objeto, sonido, olor o sensación presente en el entorno.
  • Utilizá técnicas de relajación o de conexión con el presente.
  • Llevá la atención a distintas partes de tu cuerpo, observando las sensaciones sin intentar cambiarlas.
  • Recordá que, aunque las sensaciones son muy intensas, el episodio pasará.

Si sentís angustia o desbordamiento, no dudes en pedir ayuda al SOP: serviciopsicopedagogico@fcefyn.unc.edu.ar