La capa de ozono fue documentada científicamente en 1913 por los físicos franceses Charles Fabry y Henri Buisson, quienes descubrieron que algo en nuestra atmósfera bloqueaba los rayos UV específicos del Sol. Años más tarde, el descubrimiento del «agujero de ozono» sobre la Antártida en la década de 1980 puso de relieve la urgencia de abordar el agotamiento del ozono. En respuesta, se firmó el Protocolo de Montreal el 16 de septiembre de 1987, lo que lo convirtió en un éxito decisivo en la cooperación ambiental internacional.
Hace cuarenta años, las naciones se reunieron en el marco del Convenio de Viena para la Protección de la Capa de Ozono y acordaron adoptar las medidas adecuadas para proteger a las personas y al planeta de la radiación ultravioleta nociva que atraviesa una capa de ozono que podría estar dañada.
Sobre la base adicional de información científica, se adoptó el Protocolo de Montreal y se comenzó a eliminar gradualmente los clorofluorocarbonos —sustancias químicas artificiales utilizadas en la refrigeración, los aerosoles y la producción de espuma—, con lo que se puso en marcha la recuperación de la capa de ozono.
En la Facultad de Ciencias Exactas, Físicas y Naturales de la UNC, donde se investigan problemáticas ambientales y se forman profesionales comprometidos con la sustentabilidad, recordamos la importancia de este día para la vida en la tierra
Esta conmemoración ha jugado un rol clave en la lucha contra el agotamiento de la capa de ozono, protegiendo así la vida en la Tierra. La fecha fue elegida en honor a la firma del Protocolo de Montreal en 1987. Este protocolo es uno de los tratados medioambientales más exitosos, logrando la cooperación global y la implementación de medidas efectivas para reducir el uso de sustancias nocivas. La primera celebración oficial tuvo lugar en 1995 y, desde entonces, cada año se destaca con lemas que subrayan la importancia de preservar la capa de ozono y su relación con la mitigación del cambio climático.
¿Qué es la capa de ozono y por qué es vital?
La capa de ozono, una franja de gas ozono (O3) en la estratosfera, entre 10 y 40 kilómetros sobre la superficie terrestre, actúa como un escudo protector al absorber la mayor parte de la radiación ultravioleta (UV) del sol, especialmente la UVB, conocida por causar cáncer de piel y cataratas, además de afectar ecosistemas y vida marina. Sin esta capa protectora, la vida en la Tierra estaría en grave peligro.
Ésta, ha sufrido daños significativos a lo largo de las últimas décadas debido a la emisión de sustancias químicas nocivas. Algunos datos que ilustran la gravedad del problema:
-Descubrimiento del Agujero en la Capa de Ozono (1985): descubierto por científicos británicos sobre la Antártida, durante la primavera antártica, su extensión y severidad sorprendieron a la comunidad científica. Su tamaño era de aproximadamente 22 millones de kilómetros cuadrados.
-Máxima Extensión del Agujero de Ozono (2000): Alcanzó su máxima extensión, cubriendo un área de aproximadamente 29,9 millones de kilómetros cuadrados. Este tamaño es casi tres veces el tamaño de los Estados Unidos.
-Reducción de Sustancias Nocivas y Recuperación Parcial (2019): La implementación del Protocolo de Montreal resultó en una disminución significativa de las sustancias que agotan la capa de ozono. Sin embargo, el agujero de ozono aún se presenta cada año durante la primavera antártica. En 2019, se observó uno de los agujeros de ozono más pequeños, con una extensión máxima de 16,4 millones de kilómetros cuadrados, lo que muestra señales de recuperación.
-Aumento Temporal de Sustancias Nocivas (2020): Se detectó un aumento inesperado de CFC-11 en la atmósfera, indicando que todavía había emisiones ilegales de esta sustancia. Estas emisiones podrían retrasar la recuperación completa.
-Mediciones y Proyecciones Futuras: Según un informe de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente (PNUMA) de 2022, la capa de ozono muestra señales de recuperación y se proyecta que podría volver a los niveles de 1980 para mediados de este siglo, alrededor de 2060 para la Antártida.
-Recuperación en marcha: Los datos científicos de 2024 y 2025 indican que la capa de ozono se está regenerando, lo que reduce la radiación UV dañina.
Si perdemos la capa de ozono, tendremos:
Acciones ciudadanas sencillas para proteger la capa de ozono:
Prácticas de Conciencia Ambiental:
En nuestra Facultad, la formación en ciencias exactas, físicas y naturales se vincula directamente con estos desafíos ambientales. A través de la investigación, la docencia y la extensión, contribuimos a la construcción de un futuro sostenible y al cuidado del planeta.